Justicia inmediata: protegen a dos adultos mayores en situación de violencia y abandono en Guadalupito
Chimbote en Línea.- En una inmediata muestra de defensa de las poblaciones
vulnerables, el Segundo Juzgado de Familia Transitorio Subespecializado en
Violencia Contra las Mujeres a cargo de la magistrada Pamela Tello Casana
dispuso medidas de protección en favor de dos adultos mayores que vivían en
condiciones de indigencia y sufrían maltratos por parte de su propia hija.
Durante una jornada itinerante realizada en el distrito de
Guadalupito, vecinos del centro poblado Campo Nuevo denunciaron la dura
situación en la que se encontraban N.J. A. (83) y S.V.F. Flores (88). De
inmediato, la jueza Tello, así como sus asistentes judiciales Diana Asto
Paredes, Briana Peña Serrano y Silvia Ramos López, así como personal de la
Omaped de Guadalupito se desplazaron hasta la precaria vivienda de los
ancianos.
Fue necesario caminar por un camino agreste y luego subir
por un cerro empedrado para llegar al deplorable lugar en el que las víctimas
sobreviven, desaseados, descalzos y con sábanas sucias.
La hija, Juana Julca Verade (36) asumió en todo momento una
actitud desafiante negando el maltrato. La magistrada levantó el acta
correspondiente, formalizando la denuncia por Violencia contra los Integrantes
del Grupo Familiar. En menos de 24 horas dictó la resolución que dispone
medidas de protección que incluyen el patrullaje y visitas inopinadas por parte
de personal policial, atención médica, apoyo social inmediato y tratamiento
terapéutico para la agresora. También, se remitió el expediente del caso al
Ministerio Público.
Como parte del apoyo a los adultos mayores, el Segundo
Juzgado de Familia Transitorio logró llevar víveres de primera necesidad, así
como un colchón, así como apoyo médico. La evaluación reveló que el anciano
padece de hipertensión y que junto a su esposa tienen problemas pulmonares.
Ambos abuelitos fueron trasladados al día siguiente a la
clínica Jireh con la finalidad donde fueron sometidos a exámenes clínicos y
recibieron atención médica.
De esta manera la Corte Superior de Justicia del Santa
reafirma que la justicia no tiene barreras geográficas ni horarios: llegamos
hasta donde sea necesario para proteger a quienes más lo necesitan.